Cero Absoluto – Caos Trinario

Soy un vagabundo condenado a vivir en esta tierra maldita y condenada por ella misma, una tierra partida en tres, una tierra que no merece existir, pero que en algún momento tuvo un rumbo y una razón que luego fueron robadas de igual forma que mi dignidad. Lo único que poseo es una historia y es la que voy liberar junto con mi alma. Hubo un tiempo en el que viví tranquilo, fue gozoso, inclusive me arriesgo a decir que fui feliz pero el destino me tenía alistado para un propósito mezquino, el cual hasta ahora no entiendo pero que simplemente acepte, el ser un registro humano, un testigo mal afortunado, el guardián de la vergüenza.

Eran tiempos de abundancia decían mis colegas, estamos en vías de desarrollo decían mis vecinos, conoceremos la verdad decían otros más ilusos, pero llegó un momento en donde deje de escucharlos, no porque no me interesen, sino porque ya no existían.

Todo en un par de meses no era lo mismo, todo se volvió claro para los demás pero confuso para mi, había comenzado la muerte del karma y el nacer del caos, un caos con un único orden, un caos trinario.

En principio solo vi desaparecer el sentido de mi existencia, el nublar de nuestro horizonte, la destrucción de toda la inocencia que aún conocíamos. No les niego que aun en esa situación deplorable seguía creyendo en metáforas de puertas cerradas y ventanas abiertas mientras bebía agua del alcantarillado, pero era simplemente un síntoma de un estado mayor de pérdida de percepción, es más, fue una simple evolución de mi infortunio.

Fue en ese instante, cuando mi vida era simplemente un número cero en las estadísticas cuando mire más allá de mis pies llenos de lepra, fue ese instante cuando levanté la mirada y vi lo que pasaba, deje de ver mi vida y decidí obedecer mi destino, en ser un observador de la barbarie de la cual fui víctima.

Siendo sincero no me interesa saber el “porqué” ni el “para que”, solo me interesa relatar este surrealismo vivido para mantener coherencia entre las migajas de cordura que me quedan y mi abusada alma.

Recuerdos de tres frentes tengo, tres frentes sin humanidad, tres frentes auto engañadas, tres frentes ahogadas en su poder, tres frentes que chocaron, tres frentes que fracasaron.

Uno de ellos era una imagen viva de mi misma depravación, de lo que fui, de lo que desee, de lo que espere y que nunca tuve ni tendré, el poder, el poder de dominar, el poder de corromper,  ese poder con el cual fui engañando y luego abusado para luego ser desechado como  un juguete roto, como los que tuvo un hijo que crié, ame y cuide en algún momento de mi irrelevante vida.

Otro de aquellos frentes fue como mi hijo, un bastardo nacido de mi arrogancia y de mis irresponsabilidades, una rebelión nació, avanzando como un bebé en sus primeros pasos, creciendo como niño sin padre, formándose como joven sin escuela, definiéndose como un adulto suicida sin nada que perder, porque al final nunca tuvo nada. Un hombre lleno de deseo se ha forjado, un deseo que nunca ha conocido, pero del que sabe su existencia, un deseo desconocido solo igualado al poder de su frente enemigo que a estas alturas ya no sabe lo que tiene.

Ya humillado y sometido en mi eterna agonía, acostumbrado al ultraje diario de mi humanidad, me negué a seguir con esta patética labor de vigilante entregada a mi ya nefasta existencia, pero algo en mi morbosa mente me decía que esta ridícula labor aun no había acabado. Fue ahí cuando logre ver el caos como una completa trinidad, el tercer frente se había manifestado, como el hermano gemelo que en mis tiempos de éxito se me presentó diciendo “tu no me conoces, pero yo si, y solo vengo decirte que tu fin solo ha comenzado”, debí tomarlo como una señal, tan solo creí que era mi cansancio hablándome a través de un espejo, no creí nada, no entendí nada y ahora pago cada minuto que desperdicie en mi estúpida banalidad.

Este tercer frente llegó para equilibrarlo todo, volver todo a su punto centro, limpiar esta putrefacta dimensión olvidada por sus habitantes, creí que seria así, de cierta manera lo fue, pero fue a un coste muy alto,  a coste de sacrificio, el sacrificio absoluto.

Solo espero que esta libreta le dé sentido a esta vigilancia maldita, y para quien esté leyendo esta última frase que escribo como mi último vestigio de conciencia, solo quiero que sepa que ya no queda nada, todo se ha perdido, se tocó fondo, fondo al cual pertenezco como condena eterna, condena de la cual nunca podré librarme, solo quiero que sepa que puede hacer lo que le plazca en esta nueva tierra, lo que estime su conciencia o lo que ignore su conocimiento, todo se ha acabado, todo se ha consumado, solo quiero que sepas que te encuentras en el cero absoluto.

Licencia Creative Commons
Cero Absoluto por Raúl “El Búho” Muñoz se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.

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