Urgencias Primarias – Catársis

Son las 2:00 AM de la madrugada y hago mi turno de rutina fuera del hospital esperando la llamada de emergencia que defina nuevamente mi jornada. Mis colegas paramédicos fuman unos cigarros en este pequeño recreo que nos permite nuestro oficio mientras yo simplemente observo como el humo de sus cigarrillos se difumina en medio del alumbrado como si fueran los últimos respiros de cada uno de mis compañeros, ya que si algo he aprendido de este oficio es que estos amigos de trabajo son prestados y en cualquier momento ya no estarán compartiendo sus respiros de humo conmigo, por lo que no solo escucho y recuerdo sus conversaciones sino que también las registro en mi memoria, cada nube de cigarrillo que veo la guardo con el recuerdo, consejo o palabra que la acompañaba.

2:45 AM y finalmente llega la llamada esperada durante toda la noche en donde todos nos separamos y nos dirigimos a distintos destinos que no solo afectan nuestras vidas, sino que el de quien nos espera, en cierta forma cada jornada laboral desde que me inicié en el rubro ha sido un choque de emociones que he debido aprender a controlar y por sobretodo….entender.

Diligentemente llegamos al punto del suceso y nos encontramos con una casa con todas sus luces encendidas pero en la cual nadie responde a nuestro llamado. Golpeamos la reja, tiramos piedras, gritamos, tocamos sirena y ninguna respuesta de parte de los habitantes de la casa, ya no había nada que hacer hasta que una persona aparece junto a nosotras y nos dice “nunca nadie ha entrado a esa casa…..al menos por el frente” y nos muestra una entrada oculta por la frondosidad del patio. Entramos a la casa y no encontramos con un hombre caucásico de mediana edad con un teléfono en su mano desmayado, pero que a pesar de todo aún tenía pulso y respiraba muy lentamente así que lo tomamos y lo ingresamos de inmediato a la ambulancia. Este viaje no era para nada facil, el hospital mas cercano estaba a horas de la casa visitada y el tráfico no fue nuestro colega en ningún minuto, por lo que ese viaje de 2 horas se convertía lentamente en una eternidad macabra.

Dentro de la eternidad del tiempo vivida en esa carrera de ambulancia utilice todas mis técnicas para reanimar a este hombre el cual no quería responder a nada, por lo que con tristeza comencé a llenar la ficha de defunción hasta que este hombre despertó por unos minutos y me dice “se que moriré antes de llegar al hospital porque así lo quise, pero antes de irme quiero que me escuches” a lo que le respondí “no puedo permitir que tu decidas eso, entonces ¿para que nos llamaste?”, es ahí cuando el hombre se reclina en la camilla y me mira a los ojos y dice “porque tengo un mensaje para ti”.

La mirada de este hombre me congelo y lo único que atine a decir fue “pues bueno….¿que tienes que decirme?” transformando en mi mente a la ambulancia de emergencia en una cabina de confesiones, que en el caso de este hombre seria su ultimo respiro. Simplemente deje de hacer todos los procedimientos de reanimación y me dedique a registrar en la memoria esta nueva nube dentro mi cielo interno de respiros, después de todo ya no había nada más que hacer a estas alturas, fue ahí cuando el hombre comenzó su último respiro preguntándome “¿que sentido tiene que me salves si yo no quiero?” y yo le contesto “porque es mi trabajo” a lo que recibo una incógnita que cambiaría de forma radical mi mente desde ese viaje de emergencia a lo que restaba del turno nocturno. El hombre luego de mi respuesta me contestó con la pregunta “¿pero tiene sentido tu trabajo?” y seguido de “solo vine a decirte esto, no necesitas responderme a mi esta pregunta, yo solo necesito morir ahora de esta forma, tu tal vez también pero no así como yo”. Luego de ese par de frases el hombre perdió sus signos vitales, justo antes de llegar al hospital de turno más cercano, solo procedimos a documentar todo el protocolo realizado y entregar el cuerpo al departamento del recinto encargado de las defunciones.

Ya eran las 4:07 AM y toda esta jornada vivida aun no ganaba sentido y decidí sentarme dentro de la ambulancia para recorrer recuerdos y de alguna forma ligar este último respiro escuchado y vivido dentro de mi universo de recuerdos. Al recorrer mi mente se hizo latente la pregunta escuchada en la ambulancia “¿tiene sentido tu trabajo?” y no pude evitar morir un poco con la conclusión canalla a la que llegue. Si quisiera poner un ejemplo práctico a mi sentir sería la de un mecánico al cual toda su vida ha reparado autos ajenos en donde se viven distintas experiencias, vigila todos esos autos, los mantiene activos e incluso invierte en ellos para que esos autos funcionen y sigan acompañando las experiencias de sus dueños, pero que se da cuenta al final del día que él no tiene nada más que el registro de vida de autos ajenos y ninguno de un vehículo propio. El vivir por los demás sin recibir vida a cambio es algo que ha marcado mi carrera de paramédico pero que a estas alturas ya no soporto, de hecho ni siquiera estoy seguro si alguna vez en mi vida desee ser un servidor sin paga y que simplemente cai aqui por ser un bastardo sin suerte, sin duda quería morir junto al hombre de que entregamos difunto desde la ambulancia por haber desnudado mi patética forma de vida.

Siendo las 4:28 AM aun seguía en ambulancia mirando la camilla vacía, martirizando mis pensamiento para bloquear esta rabia idiota que no me permitía razonar más allá de las frases del hombre caucásico que recogimos hace horas en su lecho de muerte auto anunciado. En ese instante el conductor de la ambulancia llega y me dice “¿ya terminaste de morir?” a lo que le dije “¿y como sabes que estoy muriendo si me ves acá vivo y respirando?”, respondiéndome con un silencio acompañado por el humo de su cigarrillo recién encendido y la frase “mientras espero que mueras yo fumare unos cigarros, me avisas cuando quieras vivir”.

Debo admitir que me dejo sin palabras el actuar de mi colega y le dije “¿que puedo hacer entonces para dejar de morir?” y mi colega con una sonrisa discreta en su cara me dice “nos conocemos desde hace mucho y doy fe de que haz hecho todo lo que ha estado en tus manos para salvar a cada paciente tratado en esta vieja ambulancia, eso esta bien y nos pagan por eso pero ¿has dado lo mejor de ti para salvar tu vida?. Yo al menos estoy consciente que nuestras realidades de vida son muy distintas a la de personas más afortunadas y con mejor cuna, que aunque nosotros trabajáramos toda nuestra vida no podríamos alcanzar ese estado de confort que otros sí poseen y así salvar nuestras vidas de esta inercia bastarda en la que tu y yo vivimos por nuestro oficio o incluso que independiente de todas las buenas acciones que hagamos o vidas que salvemos nadie nos asegura que la vida propia será salvado por meritocracia, lamentablemente debo decirte que esas son verdades tan absolutas como que la gente esta destinada a morir, no podemos hacer nada contra eso, pero si hay algo que nosotros podemos hacer………eso es…….decidir si queremos vivir”.

Sus palabras fueron dichas en no más de cinco minutos pero en mi mente el tiempo estaba detenido aún y que para al menos salir de ese estado de trance necesitaba responder una pregunta que me anime en consultar a mi colega, “¿y cómo decido si vivir o no?”. Mi colega escuchó la pregunta y mientras él saca otro cigarrillo me responde “eso es algo que debes responder tu mismo, yo puedo advertirte que morirás muchas veces antes de poder vivir y que independiente de que tu salves vidas eso no significa que puedas salvar la tuya e incluso si decides vivir eso tampoco asegura que lo logres, pero de algo estoy seguro…..y es que tomar la decisión de querer vivir es algo a lo que todos estamos condenados a hacer, la diferencia esta en cuanto tiempo te tomes para tomar esa decisión”.

Ciertamente mi mente ya no estaba en tiempo cero y el hombre caucásico ya no estaba en el escritorio de mis recuerdo, yo ahora solo quiera encontrar respuestas antes del cambio de turno de las 5:30 AM, pero antes que mi colega se retirara él me dice a lo lejos “si te sirve de consuelo, yo elegí vivir hace tiempo y aun no tengo idea si estoy haciendo las cosas bien o si tiene sentido vivir, solo se……..que quiero vivir…….y eso es lo que me importa”

Licencia de Creative Commons

Urgencias Primarias por Raúl “El Búho” Muñoz se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.

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